Un nuevo manotazo de ahogado del Gobierno: abre un proceso para renegociar la deuda

En medio de una nueva jornada convulsionada en los mercados, Hernán Lacunza, Ministro de Hacienda, negocia con los técnicos del FMI un nuevo paquete de medidas financieras que ayuden a calmar el dólar, entre las que se destaca, como base, el “reperfilar” algunos vencimientos de corto y mediano plazo.

En caso de concretar esa pauta, podría implicar reprogramar el pago de bonos y letras que adeuda el Estado, “sin quita de capital ni interesas”, de modo de descomprimir las necesidades financieras del Tesoro nacional durante este mandato presidencial que finaliza el 10 de diciembre.

Esta decisión le posibilitaría al Gobierno de Mauricio Macri ahorrarse dólares que deberían ir al pago de vencimientos, para tener más espaldas para enfrentar la corrida de la divisa, que, por caso, obligó al Banco Central a rifar casi 400 millones de reservas en las últimas 24 horas.

La medida anunciada distingue la deuda de corto plazo, es decir las Letras del Tesoro (Letes, Lelink, Lecap y Lecer) adquiridas antes de 31 de julio, del resto de los bonos emitidos bajo Ley Nueva York o bajo legislación local. Las personas humanas que tengan Letras cobrarán los pagos como estaba previsto. En tanto que los inversores institucionales -10% de los acreedores de estos títulos- cobrarán el 15% al vencimiento, el 25% a los 3 meses y el 65% a los 6 meses. De esta forma, de los 11.800 millones de dólares que vencen antes del 10 de diciembre de Letes, cerca de un 40% podrá postergarse al siguiente mandato y le dará más poder de fuego al BC para que no se le escape el dólar antes de diciembre.

Panorama

Respecto de los bonos, el panorama es incierto. Lo primero es que se seguirán pagando los intereses de deuda y las amortizaciones de acuerdo al prospecto de cada emisión. Y luego será el turno del Congreso de sacar una ley para su “reperfilamiento voluntario”. La propuesta del oficialismo es que esta se haga “sin quita de capital ni de intereses”, es decir estirando los pagos.

En tanto la deuda emitida bajo ley extranjera, deberá negociarse con los acreedores privados. La propuesta es similar en términos a la hecha para los bonos domésticos, pero en este caso se pedirá a los bancos e inversores institucionales que eleven sus propuestas para llegar a una propuesta consensuada. Es muy probable que este proceso no se termine durante este mandato presidencial, por lo que los acreedores tampoco saben quiénes serán sus interlocutores.

Y finalmente, también le pedirán al FMI que, en línea con lo sugerido por los economistas de la oposición, también revean el esquema de pagos para disipar los riesgos de incumplimiento entre 2020 y 2023.